Este experimento consistía en lanzar, sobre un remolino oceánico, 20 toneladas de sulfato de hierro disuelto en un área de 300 kilómetros cuadrados entre Argentina y la Península Antártida, con el fin de estimular el crecimiento del fitoplancton. La fertilización duró unas 30 horas y después, durante unos 40 días, se analizaron las consecuencias a diferentes profundidades.
El Ministerio de Investigación y Ciencia alemán detenía las pruebas antes de empezar debido a la presión recibida por parte de las organizaciones ecologistas. A finales de enero se autorizó de nuevo el experimento. El objetivo de Lohafex es atrapar el CO2 de la atmósfera mediante una multiplicación de la producción de las micro algas y así observar el crecimiento y disminución de los organismos.
El fitoplancton realiza la fotosíntesis y uno de sus efectos es que remueve el CO2 de la atmósfera. El carbono pasa a formar parte de estas micro algas, y eventualmente, una parte terminará hundiéndose y depositándose en el fondo del mar, ya sea como fitoplancton muerto (manera directa) o a través de la materia fecal o los tejidos de zooplancton muerto (manera indirecta).
Con este experimento se esperaba poder contener el calentamiento global pero los resultados obtenidos han sido muy pobres. El vertido de hierro estimuló el crecimiento de fitoplancton y por lo tanto, hubo un aumento en la captación de CO2. Sin embargo, atrajo también a diminutos crustáceos (copépodos y anfípodos, ambos pertenecientes al zooplancton) que se comieron casi todo el exceso producido.
Por lo tanto, no se ha demostrado ningún efecto en los niveles de CO2 capturados y se pudo observar que la trasferencia de CO2 hacia el fondo del mar fue mucho menor que en experimentos anteriores. La razón, ha explicado Victor Smetacek, es que “las algas más comunes en esta área no son resistentes a los crustáceos”. Las más afortunadas han sido las ballenas, ya que la multiplicación del fitoplacton ha favorecido el aumento del krill, su principal alimento.
VENTAJAS:
- Se estimuló el crecimiento de fitoplacton
- Se removió un poco de CO2
- Aumento el krill, alimento de las ballenas
- Ayuda con el calentamiento global
DESVENTAJAS:
- También se atrajeron a pequeños crustáceos
- Fue muy poco el CO2 que se eliminó
- Las algas no eran suficientemente resistentes
- Tiene cambios irreversibles
Conclusiones
El potencial de retención de CO2 mediante la fertilización oceánica es limitado y el riesgo de unos posibles efectos secundarios son muy elevados (por lo que antes de llevar a cabo los resultados in vivo, conviene intentar conocer en la medida de lo posible, los diferentes procesos implicados para evitar daños sobre el ecosistema. Alguno de los últimos experimentos, parece funcionar y tener resultados positivos, pero sin embargo, es insuficiente como para lanzar las campanas al vuelo y decir que la fertilización oceánica funciona.
FUENTES CONSULTADAS: hablandodeciencia.com, ecoportal.com y tiepo.com





